jueves, 26 de marzo de 2009

¿Por qué acuarista?



Un ejemplar de Hypostomus commersoni, natural del litoral rioplatense, en mi acuario.


Mucha gente me preguntó acerca del por qué y del cómo de semejante acuario, o instalación como correctamente se llama, en mi casa.
Quitando la obviedad de "porque me gusta", he aquí algunos conceptos acerca de ese tema.
El año pasado hice dos cursos de acuarismo. "¿¿LO QUE??"... dirán algunos (varios ya lo dijeron...). "¿Hiciste un curso de seis meses para tener una pecera con peces?". Si. No uno, sino dos cursos, de dos instituciones distintas. Una la AAA (Asociación Acuariófila Argentina), y otra del KCA (Kili Club Argentina y la página El Acuarista).
Por un lado debo decir que históricamente mi familia, más bien mi padre, tuvo peces de colores. Y a mí me gusta la biología desde que tengo memoria. Siempre quise iniciar un buen proyecto en ese sentido, con un acuario de buen tamaño, para recrear algún biotopo específico pero muy bien armado. Por diversas causas un acuario que armé hace algunos años no pudo concretarse (mudanzas, etc). Ahora si puedo hacerlo, con la diferencia de que armé uno incluso más grande que el original...

El acuarismo, acuariofilia o acuariología, desde mi punto de vista tiene distintas formas de encararse. Tradicionalmente se trata de tener peces dorados a modo de "mascota" de los niños, generalmente como regalo de cumpleaños o cosa parecida, con alguna aspiración estética o, en el mejor de los casos, educativa. Normalmente se trata de peces que dentro de la actividad son considerados "duros" por su resistencia a las malas condiciones del agua, aunque esto por supuesto también es relativo.

Una segunda presentación del acuarismo viene de la mano de la decoración y la estética, donde se utiliza en comercios, oficinas, hoteles o despachos de ejecutivos como objeto de lujo y, a no dudarlo, gran belleza. Son generalmente instalaciones más o menos cuidadas dependiendo de la administración de turno, los vaivenes económicos o el ánimo de los propietarios. Algunas de ellas son verdaderas obras de arte, muros enteros de especies marinas que pasan silenciosas frente a nuestros ojos, mientras que otros son pequeños acuarios llenos de verdín bajo el mostrador de una heladería.



Así se ve, durante una hora cada noche, el acuario.


Pero es la tercer manera de entender el acuarismo la que yo busco y la que se encuentra en los que sostienen la actividad como un hobby pero que constantemente buscan actualizarse, informarse con un único fin: sostener en nuestra casa un pedazo de naturaleza lo más fiel y parecido posible a lo que puede hallarse en el estado salvaje. Y como quien persigue para leer todos los suplementos deportivos, mira todos los partidos de fútbol y discute apasionadamente sobre jugadores y directores técnicos, hay una gran cantidad de gente que hace lo mismo sobre... peces. Claro, no son solo peces. Son peces, plantas, invertebrados, filtros, aireadores, calidades de agua, termostatos, técnicas de reproducción, comportamientos, teorías de iluminación, microorganismos, fertilizantes, enfermedades, anatomía, cruzamiento y selección de ejemplares, precios, sustratos, algas, bacterias, volúmenes...

En el primer caso, el del niño a quien obsequian con un pez dorado dentro de un bulbo de cristal, poca suerte habrá para el pez, pero tal vez sea el inicio de un acuarista si el niño, alguna vez, se pregunta por qué su pez ha muerto.

En el segundo caso, poco hay que decir, ya que se explica por sí misma. Sería perfecta de no ser por el hecho de que la vida de los ejemplares en esos casos raramente suele tener el seguimiento de la misma persona, por lo que la suerte de la instalación nunca está asegurada, amén de que los peces dificilmente lleguen a reproducirse (lo cual es, en definitiva, el objetivo final de un acuarista).

Y por último, la vida del acuarista que nos ocupa, y quien humildemente escribe esto :P (o al menos, quien siempre quiso serlo). Desde lo personal, entiendo el acuarismo como algo sobremanera útil, sobre todo conforme a los tiempos que corren. Si un niño, guiado por un adulto, llega a comprender los mecanismos que entran en juego en un sistema biológico cerrado como lo es un acuario, mucho antes entenderá que su propio planeta es exactamente lo mismo, solo que es distinto cualtitativamente (es decir, es igual pero más grande).

Si una persona entiende y logra ver en acción los ciclos de la materia, el agua, los componentes nitrogenados, los detritos y restos de alimento, la influencia de la luz, las variaciones químicas del agua en función de los cambios que van ocurriendo en ese pequeño mundo... Si vemos y entendemos por qué en determinado volumen de agua solamente puede habitar una cantidad dada de ejemplares y no más, si entendemos la necesidad de la actividad de las plantas verdes, si mantenemos y fomentamos el trabajo de las bacterias aeróbicas y evitamos las anaeróbicas (y el por qué de esta elección, que no podría verificarse en la naturaleza), si aprendemos a dosificar la cantidad de alimento, sustrato, oligoelementos, en fin, si bajo su comando una persona logra equilibrar ese frágil sistema... Entenderá mucho acerca de los padecimientos de la humanidad. Los pasados, los presentes y los que nos esperan en el porvenir.

Y tal vez, si hubiese una pecera en cada escuela, una pecera en cada aula, comenzaríamos a revertir el terrible destino que nos estamos reservando como especie, al destruir el gran acuario en el que habitamos, llamado "planeta Tierra".

PD: el profesor P, contó en una clase cómo en una ocasión, para una expedición de colecta en el litoral argentino, regresó a buscar en un pequeño curso de agua, una rara y vistosa especie de pez que todavía no había sido descrita por la ciencia, y que había visto dos años antes. Pero al volver al lugar, se encontró con que el curso de agua ya no estaba, pues una ruta nacional pasaba por el antiguo lecho del arrollo.
Ni la ruta ni el agua tienen la razón, pero es nuestra ignorancia la que está equivocada.

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miércoles, 25 de marzo de 2009

Relectura: "Cuentos de los Mares del Sur"



Una de las tantas ediciones de la obra.


Acabo de terminar de releer un libro. Sí, estoy en etapa de relectura (¿tan viejo estoy?). Alguna vez me dije a mi mismo: "Con todolo que hay para leer, jamás releería un libro."
Un razonamiento falaz.
Es que hay tanto tanto para leer, que la idea de no volver a leer un libro por segunda vez implica el pretensioso pensamiento de que podríamos intentar leer todo lo que existe. O al menos lo desearíamos.

Ridículo.

Mejor aprehender bien lo que uno ya sabe. Además, releer no es lo mismo que leer. No es para nadalo mismo. Y menos después de tanto tiempo.

La obra ésta, es de uno de mis autores favoritos, lejos lejos. Jack London. Si bien no es uno de sus mejores obras, es él sin dudas. Y como planeo releer su obra, mejor empezar con lo más livianito. Crudeza, salvajismo, y el hombre enfrentado a sí mismo.
Muy recomendable.

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martes, 17 de marzo de 2009

Idioma coreano


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Clic en la imagen para más información.



Me llegó información de cursos de idioma coreano. Paso a citar:

Estimados,
Enviamos en adjunto información sobre cursos de idioma coreano a iniciar próximamente.
Favor tener en cuenta que las inscripciones se realizan en las sedes correspondientes a cada curso según se indica.

Saludos Cordiales,
----------------------------------------------
Centro Cultural Coreano en America Latina
Coronel Diaz 2884 - (1425) - CABA -
Buenos Aires - Argentina
tel. 54.011)4803.1572/3167
fax. 54.011)4807.7880
http://argentina.korean-culture.org


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lunes, 16 de marzo de 2009

Watchmen la pelicula


Antes que nada... la música hizo que se me piantara un lagrimón. Fue el condimento que permitió terminar de recrear el clima de la novela gráfica original.
Creo que la película es excelente. Tiene dos problemas. El primero es lo que le pasó a Laura Z.: es una película que solo tiene ese sentido "especial" para los que hayan leido el comic. El segundo es que por razones obvias carece de un montón de hilos argumentales secundarios que son una parte importante del planteo original de la obra. Por ejemplo, la historia del náufrago (el comic-dentro-del-comic), que de manera tan visceral resume el sentido de la historia.
Cuando entré a verla fue por accidente: íbamos con Asami a ver otra cosa, pero no había función. Entonces vimos Watchmen. Película sobre la que, como en muchos casos antes, procuré no saber NADA, ni tan siquiera ver el trailer, para vivirla desde cero.
Sinceramente pensé que Zack no iba a poder con semejante obra. Creí que Watchmen era imposible de llevar a celuloide. Pero el director deja su dignidad intacta, una vez más.
Véanla... no se la pierdan. Pero lean primero el comic. Yo no soy lector de comic. Pero mi gran amigo Joaquín una vez me dijo: "Callate, y leé esto".
¡Gracias, gracias! Ese día volví a creer en que todavía hay cosas que te hacen pensar.

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domingo, 15 de marzo de 2009

"Inseguridad"


La inseguridad no existe. Es más, espero que nadie se sienta desilusionado: el miedo no existe.
Salvo que alguien vaya a recorrer el mundo con un balde en busca de un poco de miedo. Pero no creo que regrese.
El miedo es un sentimiento que nace en nosotros por nuestros propios pensamientos. Ténganlo presente, por ejemplo, cuando vayan a una entrevista de trabajo, o al dar un examen :wink:

En cuanto a la delincuencia.
Es muy bueno que se hable de estas cosas. Lo primero que surge es lo espinoso del problema. Hay muchos abordajes posibles para las delincuencia. Yo separaría lo que tiene que ver con el ámbito subjetivo/emocional, con lo que se refiere a pensar el problema en sí, y sus posibles soluciones.
Me refiero a que, cualquier comentario del tipo "afanaron a mi abuela", "violaron a mi amiga", "me robaron 7 veces", "me salvé de que me mataran porque no salió la bala", etcetc... Solo sirve a fines a) de demostrar que el problema existe (y eso nadie lo duda); b) exponer lo feo y malo que es ser víctima de la delincuencia callejera (cosa que, creo, tampoco nadie duda).
Ser asaltado, violado o asesinado es una cagada. Cortito y simple. No necesita demostración, y no va a ser más cierto cuanto más casos y ejemplos aportemos. Y uno como ser humano que es puede reaccionar de mil maneras distintas. Por ejemplo sentarse a llorar, ir a hacer la denuncia, comprarse algunas AK47 y dispararle a los malvivientes, o así. En mi caso particular, no creo poder contenerme mucho en mis cabales si algo le pasa a un ser querido. Pero eso no sirve para analizar la delincuencia, sino para analizar mi dolor y mi locura.

La parte más útil del intercambio de ideas creo yo que es la que tiene que ver con la presencia del problema en sí. En general, por mi modo de pensar, ante la presencia de un problema siempre trato de determinar las causas. Si no sé por qué se produce un problema, es virtualmente imposible que pueda solucionarlo. Ni yo ni nadie.
Disculpen si me extiendo un poco, pero no es una cuestión sencilla y creo que lo amerita.
Así que llegamos al punto de determinar las causas de la delincuencia callejera. Yo las agruparía en dos grandes grupos.

Opción 1) Los delincuentes delinquen por carencia. Carencia de bienes materiales que otros poseen. Carencia de educación y formación que les aportara otras opciones de progreso y satisfacción material, tal vez basadas en el esfuerzo personal, distintas a la delincuencia. Carencia de ejemplos y modelos paternos que establecieran modelos de conducta. Carencia de un entorno social que genere patrones de comportamiento y valores acordes a una sociedad sin delito. Carencia de oportunidades y medios de vida alternativos que dignifiquen al ser humano, y no que lo indignen. Carencia de una coherencia social, que bombardea mediante los medios con frivolidades y lujos, y muchas veces presenta una realidad muy distinta. Etcétera etcétera.
Opción 2) Los delincuentes delinquen porque quieren, porque son malos. Son inadaptados. Son degenerados. Les resulta más fácil, son vagos. Son unos jodidos hijos de puta. Delinquen porque nadie los castiga. Delinquen porque no le tienen miedo al castigo. Delinquen (en otros países) porque total si los agarran, los matan porque hay pena de muerte. Delinquen porque el castigo es demasiado blando, o demasiado duro. Delinquen porque odian a los ciudadanos con mayor poder adquisitivo. Etcétera etcétera.

¿Qué opino yo?
Que probablemente AMBOS grupos de causas sean ciertas. Lo que tiendo a creer, es que las segundas se derivan de las primeras. Es decir, que una sociedad con carencias terminará generando cierto porcentaje de delincuentes y marginales. Una sociedad donde ocurran el primer grupo de fenómenos, determinará la aparición del segundo tipo de fenómenos. Y cuando más carencias haya, más inadaptados y marginales serán los delitos y atrocidades que se cometan (ejemplo: algunas naciones africanas).
Por lo tanto, creo que para combatir real y genuinamente la delincuencia, ninguna medida será efectiva ni suficiente a no ser una refundación del modelo social actual imperante. Cualquier otra cosa, solo será tapar con un dedo las grietas de una represa.
Es en este punto de las causas, a mi entender, donde más podemos debatir.

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sábado, 14 de marzo de 2009

Más imágenes de mi hijo

Mis amigos se siguen divirtiéndose... y haciéndonos divertir con estas imágenes que comparto con ustedes. En este caso, unas de mi amigo Moska.
Insisto, ojalá no salga tan feo :P






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viernes, 13 de marzo de 2009

Vida moderna



Bajo un puente como este...


Para ir a trabajar paso bajo el puente de "Puente Saavedra", o sea cuando la Av. General Paz pasa sobre la Av. Cabildo.
Es un lugar bastante desolado y tétrico. Y como a esa hora, gracias al cambio de horario que el gobierno se olvidó de rectificar (las elecciones los mantienen muy ocupados), todavía está en semipenumbra, imagínense el cuadro. (Súmenle el caminar con sueño, una experiencia que también puede ser placentera).
Pues bien, en esas circunstancias, junto al paredón había un hombre, sentado, alimentando el fuego que surgía de una lata. Ahí en lo oscuro, encorvado, con el pelo y la barba típicos de los linyeras.
Una escena casi hollywoodense, solo que sin nada del glamour ni la mística jazzera. Más bien con la aspereza de lo cotidiano bonaerense.
Y pensé, qué poco diferenciaba a ese hombre de otro que, como él, hace 10.000 años, hacía exactamente lo mismo. Ese poco que lo diferencia es la dignidad. Pues su ancestro, nuestro ancestro, era digno. Hoy, todos somos mucho menos indignos con nosotros mismos y con nuestra propia persona.
Él no espera que yo me detenga, y le pregunte, y lo ayude, como era costumbre antaño. El ni sabe que yo existo. Solo sabe que existe otra gente, y otras condiciones de vida.
Yo, pronto olvidaré su existencia.
Aunque ya me viví la experiencia de pasar por ese mismo lugar, y mirar el negro de humo que mancha la pared, y preguntarme quién se habría cobijado allí del frío.
Alguien, seguramente, que vive hoy como hace 10.000 años... pero distinto.

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